08/01/2011

Demócratas de Izquierda

Damos la bienvenida a esta iniciativa, a esta convocatoria de demócratas progresistas, a una izquierda amplia, sensata e incluyente.

1. El objetivo último es bienestar. Bienestar para todos. Este es el México mejor en el que creemos.

Bienestar, es mejor nivel de ingreso, es una distribución del ingreso mucho mejor que la que tenemos hoy, es salud de calidad para todos, vivienda digna y una vejez digna, con un sistema de pensiones que se vaya extendiendo a toda la población. Bienestar es que todos los mexicanos tengan la capacidad  y la posibilidad de vivir la vida que desean.

2. Ese bienestar no puede suceder sin creación de riqueza.

3. El recurso más importante que tenemos para generar esta riqueza es nuestra gente, no nuestros recursos naturales, sino nuestra gente, hoy tenemos más de 13 millones de desempleados y muchos más mexicanos en la informalidad, con poca productividad e ingresos que apenas permiten una mala sobrevivencia. Nuestro producto, nuestro ingreso nacional podría ser un  40 o 50% por ciento superior,  si empleáramos a nuestra gente. Esto sería un impresionante cambio en la generación de riqueza y en el bienestar. Este es el reto, si la mayoría estamos de acuerdo, podremos llevarlo a cabo.

4. Esta generación de riqueza no se podrá dar sin empleo. Y esto no lo lograremos por decreto, no hay otra solución más que emplear, y para emplear dos manos, se requiere al menos un martillo, o una cocina, o una máquina. Todo el empleo requiere inversión, los millones de personas que pueden generar riqueza en procesos  productivos, en servicios,  en el campo,  en la industria, requieren inversión, cada nuevo empleo requiere inversión, un capital mínimo.  Sin Inversión no puede haber un país mejor, ni bienestar.

5. Si coincidimos en que el bienestar de toda nuestra población es el fin último,  tenemos la gran responsabilidad de alinear todos los determinantes de la inversión  para que ésta se dé.

6. Un factor fundamental es un gobierno eficiente, sin desperdicios y que en lugar de ser un obstáculo al crecimiento, sea un facilitador. En este campo, si queremos empleo, requerimos una reforma fiscal amplia, tanto en la recaudación y el sistema tributario como en el gasto. No puede haber cabida para subsidios en la recaudación, ni para programas regresivos.  El marco regulatorio debe propiciar la inversión, no convertirse en otro impuesto a través de la corrupción.  Requerimos un sector energético eficiente, para  sostener un producto mucho mayor, requerimos que la renta petrolera se convierta en fuentes de empleo, en riqueza y bienestar, y no sólo en prebendas para unos cuantos.

 

7. Sin seguridad física, no podemos concebir crecimiento estable, sustentable, sin certeza jurídica, no tendremos ni bienestar ni la inversión que requerimos. Requerimos certeza jurídica absoluta, sobre derechos de propiedad y en todos los procesos judiciales, la falta de certeza que sufrimos hoy es, además, brutalmente regresiva, la justicia la compran las partes con mayores recursos. Entre los pobres no hay derechos de propiedad. Requerimos un gobierno eficiente, decidido,  en el futuro de la República no puede haber cabida para la corrupción.

8. Con esto nuestro crecimiento estará fuertemente basado en un mercado interno, y además de cuidar el salario real manteniendo una inflación mínima, es critico entender que no somos una isla, cada día menos: una importante fuente de la generación de bienestar será una inserción inteligente a los mercados internacionales. La crisis que vivimos es una gran oportunidad para una inserción lúcida a la economía global.

9. Si coincidimos en crear bienestar, en una participación política y económica amplia, no podremos más que coincidir en propiciar inversión, en lograr un gobierno eficiente, en alinear los determinantes de la riqueza y  diseñar  políticas públicas y una agenda económica que eliminen la regresividad, y que mejoren significativamente la distribución del ingreso. Se trata del bienestar de nuestra gente, de una  economía robusta, bienestar y economía robusta son en realidad  dos caras de la misma moneda.

10. Este es el reto, un amplio acuerdo para crecer, una amplia inclusión, una gran mayoría para una gobernabilidad democrática. En esto todos coincidimos.

07/12/2011

En su nota semanal, el CEESP hizo referencia  a algunos aspectos que consideró relevantes del documento “Los Resultados del Diagnóstico del IETU a tres años de su Implementación”, mediante el cual la Secretaría de Hacienda argumentó la necesidad permanencia de este impuesto. Consulte el documento completo

05/31/2011

El Estado mexicano ya no tiene la capacidad económica para satisfacer las necesidades de su población. En los últimos 30 años la inversión pública ha disminuido sustancialmente y dicha tendencia apenas ha cambiado en los últimos dos años. El gobierno está lejos de poder cubrir los requerimientos de nuestro país. Por ello, la inversión conjunta con el sector privado en proyectos públicos resulta fundamental. Ésta es la esencia de la Ley de Asociaciones Público Privadas.

La infraestructura pública en México es apenas mejor que la de los países menos desarrollados. Los hospitales, laboratorios, parques, bibliotecas, cárceles, escuelas por supuesto, puertos, desarrollos turísticos, no son suficientes y los existentes tienen grandes carencias. Para una economía como la nuestra, los servicios a la ciudadanía y a la actividad económica deberían ser más diversos y de mucha mejor calidad.

Recientemente, un grupo de senadores señaló un faltante anual en el gasto público de 10% del PIB para reducir las carencias en México. ¿Es una idea exagerada? Si tomamos en cuenta la demanda actual de infraestructura, de servicios públicos, de educación y de seguridad social, no lo es. Al contrario, probablemente ese 10% del PIB resulta poco. Si agregamos a esto los requerimientos de los estados, el gasto total en proyectos podría llegar hasta un 20% del producto interno bruto. Lo anterior, por supuesto, es un cálculo que no contempla la inversión privada que debería ser al menos de otro tanto.

Si en algún momento lográramos aprobar una reforma hacendaria integral, dejáramos de desperdiciar el gasto público y ejerciéramos nuestro presupuesto basándonos en resultados, tal vez en 30 años, no antes, incrementaríamos la recaudación aproximadamente en 20% adicional al PIB de este año.

Entre tanto, ¿cuántas generaciones tendrán que seguir sufriendo las grandes carencias? ¿Cuántas personas más tendrán que seguir sufriendo malos servicios médicos, esperar camas que nunca llegan, recibir análisis clínicos incompletos, mala calidad de las aulas de clase, ausencia de instalaciones  deportivas, cárceles inhumanas e ineficientes, malos caminos, escasez de transporte, ausencia de fábricas, y de nuevas fuentes de trabajo?

La única opción para solucionar la restricción financiera que enfrenta el sector público, dado el monto enorme de recursos requeridos, es recurrir a la inversión privada. No nos asustemos, así funciona la mayoría de los países con economías desarrolladas. Esto sólo se puede lograr a través de una Ley de Asociaciones Público Privadas. En realidad, ésta es la esencia de dicha ley.

El proyecto de ley que se discute hoy en día es, en el mejor de los casos, un proyecto tímido. Debería ir mucho más allá, debería considerar la inversión público-privada en fábricas, en proyectos productivos, en educación, en salud, en proyectos sociales, en el sector energético por supuesto. Los proyectos  público-privados no pueden restringirse a caminos y puentes, una idea novedosa en la Europa del siglo XIV. Hoy requerimos de grandes proyectos para desarrollar regiones, sectores, grandes empresas. Necesitamos un gasto fuerte para detonarla innovación.

Lo sorprendente es que algunos legisladores, supuestos defensores del bien común, cuestionan esta ley. El discurso es miope y desvelado. La cerrazón ideológica, la pose, así como la concepción patética del bien público y del crecimiento, son las únicas razones por las que las asociaciones público-privadas se “satanizan”. El argumento de que es la puerta trasera para que los grandes capitales se apropien del país es uno de los argumentos más silvestres y reaccionarios que puede haber. Sigamos expulsando a nuestra gente a otro país, sigamos privándolos de una vida plena, mantengámoslos en las carencias en las que viven. Desperdiciemos más el bono demográfico.

No se trata de escoger ganadores. Hay todo tipo de reglas y esquemas para las asociaciones, la imaginación es el límite. Basta de poses. No hay dos países, el público y el privado, el país es uno solo. No podemos seguir sacrificando generaciones. Se trata de que el sector público sea uno con el sector privado, de crear una alianza estratégica por el país, por el bien común.

Director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

*Artículo publicado en El Universal

 

 

02/03/2011

Perspectivas de la Economía Mundial, la Recuperación Económica de México y el Papel del Sector Empresarial

 

Palabras de Ángel Gurría

Secretario General

OCDE

 

14 de enero de 2011

Club de Industriales, Polanco

 

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04/06/2011

 

El presupuesto de la Federación y su correcto ejercicio es el instrumento de política económica más importante que tiene el gobierno para cumplir su mandato y las metas que se derivan de este. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, sostiene que el mandato último del gobierno de México es lograr el más alto nivel de bienestar posible para sus habitantes.

Las dependencias federales tienen a su cargo el instrumentar con responsabilidad y precisión los programas que en conjunto buscan mejorar el bienestar de la población. De ahí la importancia de evaluar el desempeño de cada una de tales dependencias a través de la revisión de lo que se ha logrado avanzar en las metas de sus diversos Programas Sectoriales. El CEESP ha establecido como una de sus actividades permanentes, llevar a cabo la evaluación continua del cumplimiento de las metas establecidas en cada uno de estos Programas. Con este trabajo se busca fortalecer la tradición por evaluar, de manera independiente, sistemática y formal, el desempeño de nuestro Gobierno Federal, sumándose a los importantes esfuerzos desarrollados por otras instituciones y por otro tipo de evaluaciones, como las que se llevan a cabo a través del Programa Anual de Evaluación. Todas estas evaluaciones tienen el propósito de contribuir a que los recursos se utilicen de manera más eficiente, y a que los gobiernos gasten mejor.

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10/26/2010

“Cuando se jala mucho la cobija,alguien queda descubierto”

El déficit o faltante que tiene una familia, una empresa o un país es cuando se gasta más de lo que se recibe.

Para poder gastar más de lo que se ingresa hay que endeudarse. En el caso de una familia, o de una empresa, la deuda se adquiere a través de un préstamo, realizado por un pariente, por un amigo o por una institución de crédito. En todos los casos, hay que pedir el dinero prestado y, por supuesto, pagarlo con el ingreso futuro, no hay otra solución.

En el caso del gobierno (Federal, estatal o municipal) funciona exactamente igual. Todos los gobiernos que incurren en un déficit porque deciden gastar más de lo que reciben por impuestos y por otros ingresos tienen que pedir prestado. Por eso existen los valores gubernamentales, bonos, CETES o colocaciones de deuda en la bolsa de valores o en el exterior. Por supuesto, quienes prestan ese dinero a los gobiernos son las familias —que pudieron ahorrar— a través de la compra de dichos títulos.

La propuesta de los diputados priístas sobre los “ingresos” para el 2011, en la llamada Ley de Ingresos, contempla ingresos diferentes —y adicionales— a los propuestos por la Secretaría de Hacienda. Se argumentó que el precio del petróleo sería superior y que, por lo tanto, podíamos programar más gasto.

Esta propuesta conlleva un riesgo porque si los precios del petróleo son más bajos, por ejemplo porque China o Europa crezcan menos, se tendrá que pedir más dinero prestado.

Hay algo aún más grave en la propuesta de los diputados. Se dijo que, además de incrementar el petróleo, podíamos pedir más dinero prestado, que podíamos pasar de un déficit de 0.3% del PIB a uno de 0.5%. Simplemente para gastar más.

La Secretaría de Hacienda no planteó pedir prestado 0.3% del PIB, eso es sólo una parte del faltante, en realidad se planteó pedir prestado una cifra ya muy alta, 2.7% del PIB. Así que el incremento propuesto nos lleva hasta 2.9% del PIB, alrededor de 400 mil millones de pesos. Si los estados y municipios además continúan gastando más que sus ingresos, volverán a pedir prestados alrededor de 100 mil millones de pesos, una cifra similar a la del 2010. Esto es, el sector público pedirá prestados 500 mil millones de pesos en el 2011.

¿Hay dinero suficiente en nuestra economía para prestar esta cantidad?

Veamos, los fondos nuevos, el ahorro de las familias que se puede prestar en una economía crecen cada año aproximadamente a la misma tasa a la que crece el producto nominal. En el 2011 esta cifra podría ser de alrededor de 600 mil millones, no más.

¿Cómo se van a utilizar?

Sólo hay tres usos para los recursos financieros de un país: a) los puede usar el sector privado, que sería lo ideal porque se apoya la inversión y el consumo, y es el único que genera empleo productivo; b) el sector público, o c) se guardan como reservas internacionales.

¿Qué pasará entonces en el 2011?

Como dijimos, con números alegres y sin pensar demasiado, la Cámara de Diputados propuso asignar al sector público una cantidad de recursos mayor a la ya muy alta que les envió Hacienda. Sumado a lo que los gobernadores pedirán prestado, el sector público se llevará más de 500 mil millones de pesos, y la acumulación de reservas internacionales, si fuera de sólo 8 mil millones de dólares, utilizará otros 100 mil millones de pesos. La suma da 600 mil millones de pesos.

¿Cuánto queda para el sector privado, para crecer, para invertir y para crear empleos?

De acuerdo con la aritmética, ya se agotaron los 600 mil millones que generará nuestra economía internamente. El sector privado no tendrá recursos financieros adicionales ni para consumir, ni para comprar casas, ni para construir, ni para ser más productivo, ni para propiciar el turismo.

El jalón de la cobija es excesivo. El sector privado está siendo brutalmente marginado del uso de recursos financieros domésticos. Esto quiere decir, estrictamente, que quien quiera un préstamo tendrá que esperar a que alguien pague su deuda para ver si puede usar esos recursos, o buscarlos en el exterior, porque en México no habrá nuevos recursos disponibles.

El uso de los recursos por el gobierno, en todos sus niveles, es excesivo. El argumento de que otros países tienen déficits más altos sólo manifiesta una gran ignorancia de lo que son nuestros recursos financieros.

Los economistas usan la expresión de crowding out para referirse a la expulsión del sector privado de la economía, provocada por la expansión del sector público. Evidentemente, esa es la estrategia que nuestros legisladores aprobaron: un crowding out financiero.

Director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado

09/21/2010

Ya pasó el bicentenario. Hora de despertar.
 
Llegó y por suerte ya pasó. Más con pena, con mucha pena, que con gloria.
Todos contentos en el festejo, como rebaño, pero todos con un vacío. Un vacío más grande que el gusto por la fecha. Un vacío por todo lo que no hemos logrado y por todo lo que hemos  deteriorado con nuestro aplazar acciones. Añoranza por la promesa centenaria, pena por el presente.
 
Hoy ya no nos puede distraer la expectativa mágica de que con el aniversario iba a cambiar algo, ya pasó y no cambió nada. Los esfuerzos  de iniciativas de reformas y  políticas públicas tanto en entidades federativas como en el gobierno federal y en los poderes judicial y legislativo han sido estériles: mal diseñados, ineficaces u obstruidos. Sabemos que las expectativas de que cambiara el país en este año eran románticas. Pero había esperanzas. No hubo decisiones, no hubo cambios. Ha reinado la miopía, la mezquindad y el confort. Los hombres grises van ganando.
Hora de despertar y definir una agenda.
 
Comencemos por despertar.
Muchos políticos en los tres poderes, en los tres órdenes de gobierno, están apoltronados en el confort y en las prebendas que obtienen de su estatus y de los grupos de poder que los apoyan y se benefician. Adormecimiento y arrogancia. Como las reformas no son perfectas la decisión es no actuar, sólo mantener el estatus quo. Es evidente que las reformas no serán suficientes, son sólo un paso. Pero hay que darlo. Aparecer en la historia por obstruir, por acusar, por criticar, por la intolerancia, es una forma muy pobre de ser populares. Es la fama por la irresponsabilidad y por la soberbia. Así  calificará la historia a muchos actores políticos de estos años. No estarán en la galería de Hidalgo ni de Madero ni de Zapata. Habrá una oscura sala de retrógradas, de traidores del futuro.
 
Mientras, por nuestra inmovilidad, el confort y los mitos, nuestros niños de quince años portan armas más poderosas que las de nuestro ejercito; ciudades y regiones sin autoridad y dominadas por gángsters; emigración  no sólo de empresarios sino de todos los ciudadanos; asaltos en las carreteras, peor que cuando los asalta caminos de las épocas de anarquía en nuestra historia. Restaurantes, calles y muy pronto ciudades vacías. Una población sin esperanzas de movilidad, sin futuro. ¿En qué se diferencia de la incertidumbre que se vive o se vivió en Colombia? Es cierto que no somos  Colombia ni Afganistán, nuestros problemas son diferentes pero tal vez más graves porque hay indiferencia y confort. Es hora de reaccionar.
Los ciudadanos, si no los políticos, debemos despertar y promover una agenda para el post-bicentenario. Por lo pronto cinco medidas para completar lo iniciado por nuestros lúcidos antepasados.

  1. Que el ejido antes del 31 de Diciembre del 2010 sea efectivamente propiedad privada. Zapata se está revolcando en su tumba. La tierra, finalmente no fue de quien la trabajaba. Les quedó prestada, como si los campesinos fueran ciudadanos menores de edad, ciudadanos de segunda: ejidatarios. Pulverizándose la tierra entre “herederos” cada vez más hasta la absurda ridiculez de pasar de parcelas a surcos. Lo único que podemos festejar este año es el empobrecimiento de nuestros campesinos. Basta de expulsarlos a otro país. El ejido sólo ha sido el modus vivendi de sus líderes.
  2. Certeza absoluta sobre la propiedad, certeza jurídica en todos los ámbitos. Que el poder judicial apresure la reforma, dejando su confort y perdiendo el tiempo en temas irrelevantes. Hay prioridades, requerimos certeza jurídica y eso es tiempo, una solución que toma meses o peor, años, no da certeza jurídica. Que haya, ya, juicios orales en todo el país, que se financie la infraestructura con los subsidios a los sectores que no los requieren. Cualquier salón nos sirve, tanto para dar clases como para hacer juicios. Requerimos voluntad. Basta de la inactividad del confort. Juárez y Lerdo de Tejada también se revuelcan en su tumba.
  3. Un plan de fomento a las actividades productivas, en todos los sectores, que incorpore estímulos, financiamiento e induzca la formalidad. Fomento a la industria, a los servicios, a la iniciativa valiente de los mexicanos, a los emprendedores, micro, pequeños y medianos. Los secretarios de Hacienda Limantour,  Suárez y Ortiz Mena, también  están desesperados en su tumba.
  4. Un plan decidido de integración a la economía internacional. Sin titubeos. Pasos claros, bien comunicados, que conjuguen bien el crecimiento de nuestro mercado interno con la integración a los mercados internacionales. Matías Romero se reiría de nuestra tibieza.
  5. Expropiar de nuevo el petróleo. Hay que terminar con el mito de que la renta petrolera es de los mexicanos, hasta el día de hoy es para beneficiar a unos cuantos mexicanos. Mantengamos la extracción en el estado, pero todo lo demás, como en Corea y en Cuba, que lo lleve a cabo el sector privado, que tome los riesgos de la refinación, no en una elección de ganadores, sino en un proceso transparente y democrático, obligando a la colocación pulverizada de los proyectos a través de la bolsa. Que todos los mexicanos participen en una nueva expropiación petrolera. Que la renta sea para todos los ciudadanos, no sólo para un grupo de ganadores. Cárdenas vendría si pudiera,  sorprendido y triste, a poner orden.

Esto último liberaría 4 o 5 puntos de nuestro producto en el presupuesto federal, así el estado llevaría a cabo su verdadera responsabilidad: salud, educación y seguridad. Así se apoyaría decididamente a la investigación que  en nuestro país  es ridícula. La  baja productividad no es la causa de no crecer, es un efecto de no invertir.

Cinco puntos iniciales para terminar algunas tareas emprendidas por los hombres lúcidos  de nuestro pasado.

08/27/2010

Como parte de un importante esfuerzo por contribuir a mejorar la eficacia y calidad de la Administración Pública Federal, el Centro de Estudios Económicos del sector privado se dio a la tarea de evaluar el avance en el cumplimiento de las metas establecidas por cada  Dependencia de la Administración Pública Federal en su Programa Sectorial 2007 – 2012.

Dicho ejercicio también tiene el propósito de informar e involucrar a la sociedad civil con respecto al cumplimiento de las principales metas establecidas por el Gobierno Federal a la mitad del sexenio, para así intentar responder la pregunta ¿cómo vamos a la mitad del camino de la actual administración?

Los componentes principales de este ejercicio son: los objetivos, indicadores y metas publicados por cada Dependencia de la Administración Pública Federal en el Diario Oficial de la Federación, y las respuestas a las solicitudes de información presentadas a través de INFOMEX ante cada una de las Dependencias involucradas para obtener los datos sobre el avance de sus programas sectoriales. Encuentra información sobre este ejercicio en los siguientes documentos:

Documentos descargables

Presentación General
Presentación que resume los aspectos más importantes de la evaluación realizada por el CEESP

Punto de Vista
Documento con la motivación, explicación metodológica y resultados principales de la evaluación a las Dependencias de la Administración Pública Federal realizada por el CEESP.

Ejemplo de calificaciones
Detalle paso por paso del proceso de calificación realizado por el CEESP para cada una de las Dependencias evaluadas.

Tutorial para entender los cuadros
Explicación detallada para entender la información de los cuadros de cada Dependencia y entender cómo está organizada.

 

Conoce los cuadros con los Objetivos, Indicadores y Metas publicados por cada Dependencia dentro de su Programa Sectorial, así como la información proporcionada al CEESP por las mismas

Lista de Secretarias

Secretaría de Gobernación

Secretaría de Comunicaciones y Transportes

Secretaría de Desarrollo Social

Secretaría de Marina

Secretaría de la Defensa Nacional

Secretaría de la Reforma Agraria

Secretaría de la Función Pública

Secretaría de Relaciones Exteriores

Secretaría del Trabajo y Previsión Social

Secretaría de Turismo

Secretaría de Salud

Secretaría de Economía

Procuraduría General de la República

Secretaría de Educación Pública

Secretaria de Energía

Secretaría de Hacienda y Crédito Público

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación

Secretaría de Seguridad Pública

07/15/2010

¿Cuáles son las perspectivas económicas y políticas para los próximos años?

¿Qué impacto tendrán las actuales elecciones en el futuro del país?

¿Su empresa o negocio está preparada para los cambios qué se aproximan en el 2011 y 2012?

Analicemos juntos el futuro del país

El CEESP se complace en invitarlo a su Sesión Desayuno "La Economía y la Política en el 2011 y 2012"

Descargar Discurso de Don Mario Sanchez